Los videojuegos: una herramienta para la enseñanza

hace 1 año

¿Sabías que puedes aprender Matemáticas, Ciencias e Historia gracias a los videojuegos? Te contamos cómo se pueden aplicar a la enseñanza.

“Todo objeto que posee una masa ejerce una atracción gravitatoria sobre cualquier otro objeto con masa”. Se trata de la ley de Gravitación Universal de Isaac Newton y, curiosamente, se aprende y aplica en cada partida de Angry Birds. Efectivamente, los videojuegos no son solo herramientas de ocio que ayudan a desconectar de un duro día en el colegio o en el trabajo, son también herramientas didácticas. 

El profesor venezolano José Carmona se dio cuenta del potencial de los videojuegos a la hora de enseñar matemáticas, física y demás materias escolares y en 2010 creó el método de enseñanza llamado “Matemática Interactiva”. Su objetivo es que los niños aprendan matemáticas a través de videojuegos y redes sociales. Todo empezó con la Wii, la cual usa para las clases de educación física, y pronto los juegos demostraron tener un elemento motivador que no se encuentra en otros métodos didácticos.

Este joven venezolano enseña Matemáticas y Física gracias al videojuego FIFA de EA Sports, ya que en los juegos de fútbol existen datos físicos como la velocidad, el tiempo y la distancia. También se ayuda de este juego para explicar la Estadística porque los alumnos deben cambiar jugadores en función de su rendimiento, precisión o velocidad. Carmona explica que es una manera de que los alumnos realicen “deducciones y razonamientos lógicos”, y de esta forma desarrollan la habilidad de controlar el juego según porcentajes y estadísticas. Otros juegos como Need for Speed le sirven para enseñar algunas leyes de la Física, como el movimiento rectilíneo uniforme para calcular la distancia que recorre el vehículo.

Un año antes de la creación de este método por parte del docente venezolano, dos Universidades españolas (la Universidad de Alcalá y la Universidad Nacional de Educación a Distancia) señalaron en un estudio, en colaboración con Electronic Arts (EA), que gracias al uso de los videojuegos el proceso de aprendizaje es más atractivo y además ayuda a potenciar la motivación e integración de los alumnos.

También expertos de la Universidad de Huelva afirman en un artículo publicado en la revista Computers & Education que los videojuegos tienen utilidad para la enseñanza de las Ciencias Sociales, y que se han convertido en instrumentos de información. Concretamente hablan de lo beneficiosos que son juegos como Age of Empires, Caesar, Empire Earth o Sim City para disciplinas como la Historia, la Política, la Geografía, el Urbanismo, la Economía o el Medio Ambiente. En definitiva, juegos de estrategia, de aventura y de simulación que hacen que el jugador se plantee cómo resolver un problema.

Por ello, en los últimos años se han creado una multitud de videojuegos didácticos, llamados serious games, cuyo objetivo es educar a los jugadores. Jean Baptiste Huynh, ingeniero y profesor de matemáticas, creó el juego DragonBox al ver que, a pesar de todos sus esfuerzos por captar la atención de sus alumnos, éstos se aburrían en clase. Desde 2012 su juego ha conseguido motivar a niños de cinco años en adelante en el aprendizaje de las matemáticas. “Los videojuegos aportan el valor que se necesita tanto en tutoriales y pedagogía como a la hora de fidelizar” explica el creador de DragonBox.

En Twelve a Dozen el jugador se convierte en el número 12 y tiene que salvar la ciudad de Dozenopolis de la amenaza del Número Primo Definitivo a base de sumas, restas, demás cálculos matemáticos y puzles. Este juego de Bossa Studios, en colaboración con la empresa de educación Amplify, transporta a niños de entre once y catorce años al universo imaginario que existe dentro de una calculadora; un mundo lleno de números que el jugador tiene que salvar del peligro que corre. 

Y a los fans de World of Warcraft les gustará saber que un profesor estadounidense de física, llamado Shawn Young, creó en 2013 un videojuego de rol para usarlo como método didáctico con sus estudiantes. Classcraft es el juego que, junto con su hermano Devin y su padre Lauren, el joven profesor ideó como herramienta de ayuda para los profesores y como una motivación para los alumnos. Ayuda a los estudiantes a trabajar en equipo y a comportarse correctamente en clase ya que de ello depende que ganen puntos de experiencia (XP) o pierdan puntos de salud (HP) y según sus actitudes pueden beneficiar o perjudicar a su equipo. En cada equipo hay guerreros, magos y curanderos, y cada personaje tiene poderes especiales que se usan para ayudar a los compañeros y conseguir buenas notas. Classcraft trata, en definitiva, de convertir la clase en un juego de rol convirtiendo al profesor en el Game Master y motivar a los alumnos para que se impliquen y participen.

Los videojuegos satisfacen tres necesidades básicas: el deseo de tener autonomía, querer superar retos, y la necesidad de relacionarse. Y estos tres factores son necesarios en un aula para que el alumno tenga un desarrollo positivo y evolucione. Por ello, expertos de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) han presentado una lista de videojuegos que, sin ser serious games, fomentan el aprendizaje. El icónico Minecraft es uno de ellos, y tanto es así que se ha creado la plataforma Minecraft Edu para mostrar a los profesionales de la educación como integrar este juego en las aulas.

Los beneficios de la gamificación son esenciales para la educación y formación de niños, e incluso adultos. En la lista de UNIR también aparecen títulos como Assassin’s Creed ya que crea entornos históricos muy detallados, o Fallout 4 que incentiva la toma de decisiones y su consecuencia a largo plazo. Para Begoña Gros, profesora titular de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona, los videojuegos han entrado a formar parte del “proceso de socialización de los niños” y los adultos no valoran este aspecto importante de la vida de los más pequeños. Según ella, se están educando “informalmente” en la Sociedad de la Información, pero no lo hacen “formalmente” porque ni la escuela ni los progenitores tienen en cuenta este proceso.

Queda mucho camino por recorrer para que se implanten definitivamente los videojuegos en las aulas, pero mientras tanto los niños y adultos pueden seguir formándose y aprendiendo a través de los juegos clásicos, pero también de los nuevos. Es el caso de Math Max, un juego de matemáticas que pone a prueba la concentración y la capacidad de reacción bajo presión.

Artículo escrito por Paula Gil Alonso.

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